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Una guía para sentirte mejor

Una guía para sentirte mejor

El A, B, C de la clase de nutrición. ¡Empezamos!

Cambia la cultura en materia de nutrición

En el último siglo, la forma en la que nos alimentamos ha cambiado considerablemente, y no solo lo vemos en el supermercado, los vendings, los colmados de la esquina, los tuppers o los restaurantes más novedosos. No somos los mismos en cultura del comer, y sino que se lo digan a todos aquellos veggies que se manifiestan en contra del consumo de carne y la sustituyen por algo llamado quinoa. El universo gastronómico está cambiando, nos creemos expertos en materia rodeados de un nuevo fenómeno, el de los blogs foodies, instagramers y “gastro entendidos” que abogan por una creatividad para los ojos más allá del paladar. Es la última tendencia. Si has sido de las que probaron los zumos détox, entenderás que para estar saludable, tienes que sudar, como en el gimnasio. Esfuerzo y dedicación. Lo mismo que llevar una dieta sana y equilibrada.

Lo healthy es tendencia

El proclamo de una cultura de lo sano y más alimentos bio: comer más pescado que carne y más verde que pasta. Ya lo dicen nuestras madres, al final resulta que la comida de toda la vida, es la que triunfa. Aunque, en cuestión de modas triunfen los alimentos de calidad y los productos ecológicos. Hoy no existen leyes sobre lo que debemos o no comer: la gran mayoría de nosotros hemos interiorizado lo malo y lo bueno en materia de alimentos. Diferenciamos lo que creemos que es saludable de lo que no lo es porque hemos leído que la bollería, las galletas, el pan, el chocolate, las patatas o los perritos calientes no hacen bien a nadie y nos pasamos el día culpándonos si se nos ocurre darnos un atracón de bollería en vez de tomar un té verde acompañado de una galleta de sésamo, integral y baja en grasas claro.

Es aconsejable educarse en nutrición, encontrar el equilibrio entre el ni tanto ni tan poco. Comer de todo, y saber qué es lo que estamos comiendo. Se sabe que una ensalada es más nutritiva que una magdalena aunque ambas tengan las mismas calorías, pero más que saberlo es entender por qué.

¿Más ejercicio y comer menos? No siempre funciona esta fórmula. Podríamos decir que la necesidad del organismo es ingerir comida, traducido en las calorías de ésta y restando el desgaste físico. A más desgaste físico, más quemamos calorías. Pero, la abundancia de calorías no quita el hambre, hay que saber cuáles son las calorías buenas y cuáles son las malas. Es lo que llamamos causa-efecto, el ejemplo más claro es la bollería frente al filete de carne. ¿Cuál de ellos quita el hambre? Las proteínas, sin duda, pero no siempre escogemos el alimento.

Más calidad de dieta que cantidad de calorías

Además, existen muchos factores biológicos y genéticos que afectan al metabolismo de cada uno. Los niveles de actividad física, las horas de sueño que nos dediquemos y el estrés; todo suma en la balanza energética. Es peor obligarnos a verlo como un mundo de prohibiciones y buenos alimentos, es peor pensar en calorías restrictivas, en cosas que puedan hacernos bien a nuestro cuerpo.

¿Un consejo? Empieza informándote sobre las propiedades de los alimentos y sus calorías. Más que una estrategia para no engordar (o adelgazar para aquellas que quieran iniciar una dieta para perder un par de kilitos), hay que enfocarlo para ayudarnos a aprender sobre lo que comemos y evitar consumir alimentos sobre procesados y de lenta digestión como el exceso de carbohidratos.

Entre los propósitos del 2016 seguro que están los de llegar con buen tipín a ponerse el bikini en julio, ¿no? Pues ya sabes, la clave es: más calidad de dieta que cantidad de calorías. Si tienes alguna duda, puedes ponerte en contacto con nosotros.

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