La copa menstrual es un recipiente pequeño en forma de copa, como su propio nombre indica, que se introduce en la vagina y que recoge la sangre de la menstruación. Aunque no es una idea nueva, ya que las primeras comenzaron a producirse a principios del siglo XX, se han vuelto más conocidas y populares en los últimos unos años.

Están hechas de materiales suaves y flexibles, normalmente silicona quirúrgica, látex o TPE (plástico quirúrgico) y,

Las mujeres que ya la usan señalan que ponerla y quitarla puede ser algo laborioso, sobre todo durante las primeras veces, pero que, con el tiempo, se vuelve un proceso sencillo. Con unos cuidados básicos, la copa menstrual puede llegar a durar alrededor de 10 años, por lo que además de las ventajas relacionadas con la salud, quienes la usan aprecian mucho el menor impacto medioambiental que tiene y el ahorro en productos de higiene íntima que supone.

Características básicas de la copa menstrual

El factor más relevante al adquirir una copa menstrual es la anatomía de la vagina, que puede verse modificada por la edad y por los partos vaginales. Según la doctora Marina Vilardell, ginecóloga y especialista en reproducción asistida de Eugin, si la mujer ha tenido un parto vaginal reciente, la musculatura del suelo pélvico estará más debilitada los primeros meses y, por lo tanto, las paredes vaginales estarán más separadas y la vagina será de mayor tamaño. En estos casos, se debería elegir una talla L. Si en post parto se realizan ejercicios de tonificación del suelo pélvico para su recuperación, se podrá usar de nuevo una talla de copa menstrual más pequeña. En el caso de que el parto haya sido por cesárea y el flujo menstrual no sea muy abundante, se puede utilizar una talla S o M.  También se debe tener en cuenta que la musculatura de la vagina pierde firmeza con edad (sobre todo a partir de los 30 años).

Con todo, acertar con la talla correcta de la copa menstrual a veces no es fácil, ya que la anatomía de cada mujer puede ser muy diferente. Sin embargo, las recomendaciones generales son las siguientes:

  • Talla S (pequeña): en menores de edad que no hayan tenido nunca relaciones sexuales con penetración.
  • Talla M (mediana): en menores de 18 años que tengan relaciones sexuales con penetración o en menores de 30 años sin partos vaginales previos.
  • Talla L (grande): en mayores de 30 años o si han tenido partos vaginales previos (independientemente de la edad).

Una vez que el tamaño está elegido, es hora de utilizarla y, para colocarla y retirarla, basta con seguir unos pasos que las primeras veces son algo laboriosos, pero a los que es sencillo acostumbrarse con el tiempo:

Las copas menstruales pueden permanecer dentro de la vagina hasta un máximo de 12 horas seguidas, aunque este tiempo variará dependiendo del flujo de sangre en cada momento, por lo que conviene ir observándola sobre todo durante los primeros usos. Y, si se siguen los consejos de cuidado adecuados, pueden durar hasta 10 años.

Qué beneficios tiene la copa menstrual

En comparación con el uso de tampones y compresas, la copa menstrual tiene ventajas como las siguientes: es más saludable, más respetuosa con el medio ambiente, y también con el bolsillo. Veámoslo por partes:

  1. No contiene productos químicos y, como está fabricada en un material hipoalergénico, no provoca ningún tipo de alergia o reacción en el cuerpo.
  2. Protege la flora vaginal, y también de sequedad e irritaciones debido a que no absorbe la menstruación, sino que solo la recoge.
  3. Es cómoda. Una vez dentro en la vagina se adapta perfectamente a las paredes vaginales y no debe notarse nada.
  4. No huele porque no está en contacto con el aire.
  5. Perfecta para realizar actividades físicas y deportivas.
  6. Se puede usar de manera prolongada. Como hemos comentado, cada mujer deberá comprobar con cuánta frecuencia necesita vaciarla, pero en general tiene más autonomía que otros productos de higiene íntima, hasta 12 horas.
  7. Es compatible con anticonceptivos como el DIU y el anillo vaginal.
  8. Más ecológica. Este es uno de los elementos que ha hecho que se popularizara su uso en los últimos tiempos. Y es que, al ser reutilizable por muchos años, evita muchas toneladas de desperdicio de celulosa y plásticos, entre otros materiales.
  9. Sale más económica a largo plazo. Aunque el desembolso inicial es mayor que para otros productos de higiene íntima (de media cuesta entre 25 y 30 euros), el coste se amortiza en tan solo unos meses y, de hecho, supone un ahorro a largo plazo debido a su duración
  10. Dura hasta 10 años siempre y cuando se sigan las instrucciones de uso y cuidado para su correcto uso y cuidado, que incluyen: limpiarla con agua (y jabón neutro) después de cada vaciado durante la menstruación; vaciarla y esterilizarla tras cada periodo; y guardarla hasta el siguiente uso en su bolsa o caja para mantenerla limpia.

Cuáles son los inconvenientes de utilizar la copa menstrual

La copa menstrual también puede presentar algunos inconvenientes en el uso diario y que son necesarios tener en cuenta:

  1. Elegir la talla es importante y puede suponer dudas para muchas mujeres, aunque, siguiendo las recomendaciones que hemos comentado más arriba, no debería haber ningún problema.
  2. Hay que aprender a usarla porque poner la copa puede no resultar un proceso sencillo, sobre todo al principio. Es diferente a otros métodos como los tampones, ya que siempre ha de colocarse con los dedos, hay que introducirla de una posición determinada y, una vez dentro de la vagina, debe quedarse colocada de una manera determinada para evitar pérdidas.
  3. Tener que introducir las manos en la vagina para colocarla y extraerla puede resultar algo incómodo y, además, hay mayor contacto físico que con otros métodos, por lo que siempre hay que seguir una escrupulosa higiene de manos.
  4. Incómoda de usar en lugares públicos. Cuando el vaciado se tiene que hacer en baños públicos podría suponer un problema porque, en todo caso, siempre hay que lavarla y enjuagarla con agua antes de volver a introducirla.
  5. El proceso para retirarla no es fácil las primeras veces. El hecho de que haya que romper el “efecto vacío” antes de extraerla es algo que empieza a manejarse con soltura después de unos cuantos usos.
  6. Manchas de sangre. Es poco probable que, si se ha elegido bien la talla y se coloca correctamente, se manche la ropa, pero sí que puede haber alguna fuga en los cambios, cuando se extrae para vaciarla.
  7. Esterilización. Antes de cada menstruación, se debe esterilizar para asegurar que está libre de bacterias. Hay muchas maneras de hacerlo: en un cazo con agua hirviendo durante tres minutos; con utensilios para el microondas; con esterilizadores eléctricos; o tabletas esterilizadoras.

La copa menstrual frente a otros productos de higiene íntima

Las opciones de productos de higiene íntima en la actualidad son enormes. A los ampliamente conocidos, como los tampones y las compresas, se están uniendo otros cuya característica principal es la sostenibilidad en el más amplio sentido de la palabra. Hagamos un repaso de ellos y veamos pros y contras con respecto a la copa menstrual:

  1. Compresas y salvaslips no reutilizables. Piezas de algodón y plástico, principalmente, que se adhieren a la ropa interior para recoger la sangre de la menstruación. Pueden llegar a producir sequedad y alteraciones de la flora vaginal, hay que cambiarlas con asiduidad y, al ser de un solo uso, generan más impacto ambiental que la copa menstrual. Sin embargo, se cambian más rápido en el día a día.
  2. Compresas y salvaslips de tela. Son piezas de tela que se fijan a la ropa interior mediante corchetes o velcro. El material es más respetuoso en contacto con la vagina que las desechables y también son reutilizables, aunque después de cada uso hay que lavarlas para eliminar las manchas de sangre.
  3. Tampones. Absorben el flujo de la regla y también pueden provocar sequedad y, debido a su composición, efectos secundarios como infecciones. Los que llevan aplicador, además, generan un residuo extra ya que este suele ser de plástico.
  4. Bragas menstruales. Son prendas de ropa interior confeccionadas para recoger el flujo menstrual. Están elaboradas con tejidos especiales para evitar fugas y no producen residuos, ya que solo es necesario lavarlas (siguiendo una serie de cuidados) para volverlas a usar en el siguiente periodo.

A pesar de que existen otros métodos, como los tampones naturales y las esponjas marinas menstruales, las compresas, los tampones tradicionales y ahora también la copa menstrual son los productos para la regla más utilizados en España. Como hemos visto, cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes y el uso de uno y otro depende de los gustos de cada mujer, aunque por muchas de sus ventajas la copa ha ganado muchas seguidoras en los últimos años.

La copa menstrual es un recipiente pequeño hecho de materiales suaves y flexibles como silicona quirúrgica, látex o TPE (plástico quirúrgico) que se coloca en la vagina para recoger la sangre de la menstruación. Su colocación y extracción, aunque algo costosa al principio, se normaliza con el uso continuado siguiendo una serie de pasos sencillos.

El factor más relevante en la elección de copa menstrual es la talla. Los expertos de Eugin recomiendan tener en cuenta la anatomía de cada mujer a partir de una serie de claves: la talla S (pequeña) se recomienda a menores de edad que no hayan tenido nunca relaciones sexuales con penetración; la talla M (mediana), a menores de 18 años que tengan relaciones sexuales con penetración o a menores de 30 años sin partos vaginales previos; y la talla L (grande), a mayores de 30 años o mujeres con partos vaginales previos (independientemente de la edad).

Las copas menstruales pueden permanecer dentro de la vagina hasta un máximo de 12 horas seguidas, dependiendo del flujo de cada mujer, y, siguiendo los consejos de cuidado adecuados, llegan a durar hasta 10 años.

A pesar de que actualmente hay una gran oferta de productos de higiene femenina en el mercado, las copas menstruales están teniendo una alta demanda debido a que presentan una serie de ventajas relacionadas con la salud (no contiene químicos, no daña la flora vaginal, etc.), el medio ambiente (su duración en el tiempo evita una gran cantidad de residuos) y la economía (a pesar de que suponen un desembolso inicial más rápido se amortiza enseguida y se ahorra a lo largo de los años) que son muy apreciadas por sus usuarias.

Como en todos los métodos, también existen una serie de inconvenientes derivados de su uso como la dificultad de elegir la talla correcta, la colocación y extracción, el hecho de tener que cambiarla en lugares públicos y el tener que cuidarla y esterilizarla correctamente en cada uso.